¿Cómo tributan los planes de pensiones?

FISCALIDAD

21 de junio

Tiempo de lectura 3 minutos

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Un plan de pensiones puede ser un buen complemento de cara a la jubilación. Conoce sus características y ventajas a la hora de realizar tu declaración de impuestos.
Fiscalidad planes de pensiones

Los planes de pensiones cobran cada día mayor relevancia debido a las dudas que en este momento existen entre los españoles sobre la viabilidad a largo plazo de las pensiones públicas.

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Los resultados de una encuesta publicada en El Mundo indican que un 73% de los españoles piensa que existe riesgo de cara al cobro de las pensiones. Los escasos 15.000 millones de euros que hay actualmente en el Fondo de Reserva (lejos de los 67.000 millones de 2011), ponen de manifiesto la gravedad de la situación.

Entonces, ¿cómo se cubrirán las jubilaciones en el futuro? Lejos de lo que piensa la mayoría, se trata de un problema que afecta a todos los trabajadores, no solo a los más mayores. Y es que, probablemente, sean los más jóvenes los que deberán ponerse manos a la obra  si quieren que su vejez sea tranquila.

Una buena opción puede ser contratar un plan de pensiones que complemente la asignación pública una vez que llegue el momento de la jubilación. Pero, antes de contratar un plan de pensiones, es importante tener en cuenta una serie de aspectos como la fiscalidad, ya que tiene efectos inmediatos en nuestra tributación.

Fiscalidad de los planes de pensiones

A la hora de calcular las deducciones y los impuestos de cara a realizar la declaración de la renta hay que tener en cuenta dos períodos de la vida del plan de pensiones:

1. Momento en el que realizamos las aportaciones

Las aportaciones a los planes de pensiones tienen una fiscalidad muy beneficiosa. Por un lado, dan lugar a deducciones sobre la base imponible del IRPF; por otro, permiten no tributar por los beneficios hasta su rescate (cobro de la pensión).

El esquema de deducciones en el IRPF es el siguiente

- Si las aportaciones las hace una persona menor de 50 años puede deducirse la menor de estas dos cantidades 8.000 euros o el 30% de sus ingresos.

- Si la hace una persona mayor de 50 años puede deducirse la menor de estas dos cantidades, 8.000 euros o el 50% de sus ingresos.

- Si los aportantes son personas con discapacidad se pueden deducir hasta 24.500 euros.

- Si se aporta en nombre de un cónyuge la deducción puede ser de hasta 2.500 euros siempre que sus ingresos no superen los 8.000 euros anuales.

Una ventaja adicional es que al hacerse la deducción sobre la base imponible del IRPF se puede rebajar la escala del impuesto y tributar por el conjunto de nuestras rentas a un tipo menor.

2. Momento en que cobramos las prestaciones

¿Y qué pasa cuando llega el momento de cobrar la pensión? Lo primero que hay que tener en cuenta es cuándo se puede rescatar el fondo de pensiones. Los casos en los que se puede liberar el fondo son muy precisos:

- Por jubilación.

- En caso de invalidez o enfermedad grave.

- Situación prolongada de paro.

- Defunción del titular.

- Si va a producirse un desahucio de la vivienda habitual.

- Si han transcurrido diez años desde la primera aportación, a contar desde el 1 de enero de 2015.

Los ingresos percibidos tributan como rentas del trabajo, como si se tratase de un salario, y por tanto su gravamen efectivo dependerá del tipo aplicable en la declaración del IRPF de cada año.

Se tributa: por un lado, las aportaciones realizadas; por otro, los beneficios o rentabilidades derivados de la inversión de las aportaciones. Esta fiscalidad es especialmente discriminatoria respecto a otras inversiones, como por ejemplo las inversiones en bolsa, en las que solo se tributa por los beneficios y nunca por el capital invertido.

Por tanto, la fiscalidad final dependerá de cómo se rescate el fondo de pensiones. Si se hace de "golpe", percibiendo un solo pago, se puede deducir el 40% de las aportaciones anteriores a 2007. Esta forma de cobro puede disparar el tipo en el IRPF por lo que debe calcularse bien cuál es la opción más beneficiosa.

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