¿Cuál es mi perfil inversor?

INVERSIÓN

23 de octubre

Tiempo de lectura 6 minutos

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Determinar nuestro perfil es clave para lanzarnos al mundo de la inversión. Te contamos las cuatro preguntas claves para conocerlo.

Determinar nuestro perfil inversor es el punto de partida para la toma de decisiones financieras. Es el paso previo a lanzarse al mundo de la inversión para encontrar qué productos financieros encajan con nuestras necesidades y preferencias.

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Desde el portal de educación financiera Fianzas para todos señalan cuatro preguntas que debemos hacernos antes de invertir.

1 ¿Dónde estoy?

La primera pegunta que debemos hacernos como inversores es ¿dónde estoy? Esta cuestión trata de definir nuestra situación financiera actual: qué ingresos y gastos tenemos.

Como primer paso, conviene que sepamos nuestro valor neto, que es la suma de todas nuestras posesiones y derechos (patrimonio) menos nuestras deudas. El valor neto es como una “fotografía” del estado de salud de nuestra situación financiera.

Además, hay que saber de qué recursos disponemos para ahorrar e invertir, por lo que es imprescindible elaborar un presupuesto familiar, sumando todos los ingresos y restando todos los gastos. El excedente (si lo hay) es la cantidad mensual que podremos destinar al ahorro y a la inversión.

En este post de El Blog de Bankinter, nos explicaban cuánto dinero es suficiente tener ahorrado en la cuenta corriente para imprevistos.

2 ¿A dónde quiero ir?

Una vez conocida nuestra salud financiera, tenemos que definir hacia dónde queremos ir. En este punto se trata de cuantificar nuestros objetivos financieros de una manera realista y concreta, lo que pasa por determinar plazo, cuantía y finalidad. Y en vez de marcarnos objetivo abstractos como tener seguridad financiera es mejor fijarnos uno concreto como tener un valor neto equis antes de cumplir los 60 años.

Tampoco es lo mismo ahorrar 6.000 euros para un máster, que ahorrar para comprar una casa o que planificar un colchón para la jubilación. Por eso, tenemos que ser muy concientes de cuál es nuestro objetivo, pero también ser realistas con él.

3 ¿De cuánto tiempo dispongo para llegar?

Una vez definida nuestra salud financiera y qué objetivo queremos alcanzar, tenemos que marcarnos un horizonte temporal para conseguir nuestros objetivos. Ni todos los objetivos son iguales ni todas las inversiones sirven para el mismo fin.

Así, por ejemplo, una inversión en acciones de empresas con expectativas de crecimiento y una rentabilidad potencial alta puede ser adecuada para conseguir algunos objetivos (acumulación de capital a medio-largo plazo), mientras que un producto de renta fija que proporciona intereses seguros y regulares podría ser lo indicado para conseguir otros (aumento de ingresos actuales).

Definir el horizonte temporal y una cantidad necesaria prevista de cada objetivo nos dará una idea sobre el rendimiento o rentabilidad a la que hay que aspirar, lo que también ayuda para elegir productos de inversión.

Y cuanto más tiempo tenemos para conseguir un importe objetivo, menos riesgo es necesario asumir. Así, no es aconsejable invertir en renta variable dinero que se va a necesitar a corto plazo (menos de 3 años).

4 ¿Qué nivel de riesgo estoy dispuesto a asumir en el camino?

Tenemos que conocer cuánto dinero estamos dispuestos a perder con nuestra inversión. Nos ayudará a saber nuestra personalidad y tolerancia al riesgo.

Para conocer nuestra tolencia al riesgo tenemos que atender a dos variables

  1. Una objetiva: la capacidad financiera de asumir pérdidas derivadas de la inversión. Lo que equivale a preguntarnos ¿cuánto dinero podríamos perder sin comprometer en exceso nuestra situación financiera? Esta capacidad vendrá determinada en gran parte por los componentes que ya hemos visto: el presupuesto y la situación económica (ingresos y gastos), los objetivos y el horizonte temporal.
  2. Una subjetiva: la disposición psicológica a asumir pérdidas. Una inversión que nos quita el sueño no es buena por muy rentable que sea. No todo el mundo se siente cómodo con la posibilidad de perder parte de sus ahorros, aunque tengan capacidad financiera para soportar las pérdidas.

Podríamos concluir que el factor tolerancia al riesgo dicta que la inversión adecuada sea aquella que permite al inversor dormir tranquilo.

Y por último, pero no menos importante, nuestra educación financiera y el tiempo que estemos dispuesto a dedicar al seguimiento de nuestras inversiones también forman parte de nuestro perfil como inversor.

Popcoin, una foma fácil de invertir

Con Popcoin, los inversores tienen parte del trabajo hecho a la hora de definir su perfil inversor. El gestor automatizado de inversiones de Bankniter permite elegir el objetivo que queremos alcanzar con nuestra inversión. Así ya se han contestado muchas de las preguntas necesarias para definir nuestro pefil.

Sobre este objetivo, Popcoin asigna una cartera de fondos de inversión que se ajusta a ese objetivo. Actualmente, Popcoin permite elegir entre dos tipos de gestión, fondos de inversión de gestión activa y fondos de inversión de gestión indexada. Pero en ambos casos, es el Departamento de Análisis de Bankinter el que se encarga de diseñar esas carteras y de revisarlas para que se cumplan nuestras metas: siempre con un objetivo primordial de preservar el capital del inversor.

Las carteras de Popcoin están compuestas por fondos de las mejores gestoras nacionales e internacionales y permiten acceder desde 1.000 euros a una forma de gestión hasta ahora reservada a los grandes patrimonios.

¿Cuál es mi perfil inversor?

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